Córdoba


Hoy os vamos a hablar de Córdoba, una ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad, testigo del paso del tiempo y del asentamiento de diferentes culturas con el legado cultural plasmado en su casco histórico.

Nos adelantamos a decir que nuestra estancia allí fue de tres días y nos volcamos en visitar lo que a nosotros, a nuestro juicio, nos pareció más importante, pero también es verdad, que una vez allí, te das cuenta que crees que lo has visitado todo y no lo has hecho.

Córdoba ha sido poblada por diferentes culturas como la romana, musulmana, judía y cristiana y es por ello que su legado histórico alcanza un valor inigualable que se palpa por cada rincón de la ciudad. El esplendor histórico que alcanzó Córdoba en sus diferentes etapas fue recompensado por la UNESCO cuando la declaró Patrimonio de la Humanidad no sólo a la Mezquita sino también a su conjunto urbano.

Ante tanta maravilla y variedad para visitar, éste equipo va a intentar explicaros y transmitir lo que vio y cómo fue su experiencia, pero también os aconsejamos remitiros a una Oficina de Información y Turismo dónde os proporcionaran un plano de la ciudad y una guía  para orientaros.

Partiendo del hotel donde nos alojamos, el Hotel Hesperia Córdoba 4*, un hotel muy bien ubicado porque está a orillas del rio Guadalquivir, frente a la Mezquita y al Alcázar, por tanto, con vistas a éstos edificios desde las habitaciones. El acceso al casco antiguo es atravesando el Puente Romano, a pocos metros del Casco histórico.

Hay guías donde te ofrecen visitas organizadas dependiendo de si quieres ver la Córdoba romana, la Córdoba musulmana o la judía; si te decantas por las iglesias y monumentos o bien los yacimientos arqueológicos o visitar casas y palacetes señoriales con entrada a los famosos patios cordobeses. En nuestro caso, nuestra visita fue partiendo del Puente Romano como hemos dicho, viendo todos los monumentos a nuestro paso y visita nocturna a la Mezquita.

Al comenzar a caminar por el Puente Romano, encontramos la Torre de la Calahorra que formaba parte de un castillo árabe que daba acceso a la ciudad. Hoy día es el Museo Vivo de Al-Andalus donde se explica cómo convivían las diferentes culturas judía, musulmana y cristiana en la antigua Córdoba.

El Puente Romano formaba parte de la Vía Augusta en época romana. De él se conservan los sillares y algunos arcos originales. Con el paso del tiempo tuvo numerosas reformas siendo de las últimas la imagen del Arcángel San Rafael en mitad del puente. Al finalizar el Puente, tienes ante ti la Puerta del Puente que formaba parte de las murallas de la ciudad, de fondo una de las paredes que conforman la Mezquita y a tu izquierda, se erige sobre un elevado capitel el Triunfo de San Rafael, en honor a la promesa de salvaguardar la ciudad que los cordobeses atribuyen al arcángel.

A partir de éste punto y dependiendo del tiempo que dispongáis y como queráis disfrutarlo, podéis partir a la izquierda, en dirección al Alcázar de los Reyes Cristianos y las Caballerizas Reales o calle arriba, por un lateral de la Mezquita bordeándola para adentrarte en la Judería.

Si visitáis el Alcázar, tened en cuenta que los Lunes cierran por descanso. El horario es bueno que lo consultéis, bien por la página web o en el mismo Alcázar, ya que la apertura y el cierre depende de la estación del año y si hay alguna fiesta como pueda ser el día de Andalucía, que es cuando nosotros la visitamos, y entonces se reduce. En cuanto al precio ocurre lo mismo. La entrada vale 4,5 euros pero hay un combinado de entrada al Alcázar y al Museo Julio Romero de Torres. Para entrar a los Baños Reales se paga aparte 2,5 euros.

Sobre una fortaleza romana se construyó el Alcázar para residencia de los monarcas cristianos. El edificio es importante porque es allí donde se planeó la conquista del reino nazarí de Granada y el Descubrimiento de América. También es sobresaliente la visita a los mosaicos romanos, los Baños Reales y los Jardines árabes. Quien conoce los jardines de la Alhambra, puede recordarle a ellos, puesto que también son árabes. Para quienes los vean por primera vez, son simplemente de una belleza inigualable.

En cuanto a las Caballerizas Reales, éste equipo no pagó por ver el espectáculo ecuestre, pero sí que entramos para ver al Caballo andaluz, pura raza español que allí tienen instruyendo y cabalgando previo al espectáculo. Ahí no perdáis la oportunidad de entrar a verlos porque os aseguramos que merece la pena.

Si lo que queréis es adentraros por la Judería, en estos casos lo mejor es “callejear” y entrar a los edificios que encontréis a vuestro paso como la Sinagoga, la Casa Andalusí, la Capilla de San Bartolomé, el Zoco, la Plaza de Maimónedes, el Museo Taurino, la Plaza de Tiberiades, la Puerta de Almodóvar, o callejuelas como la del Pañuelo, la Hoguera o de las Flores.

Queríamos comentaros por propia experiencia, que imaginábamos la Sinagoga de otra manera y es un edificio peculiar porque su entrada no es desde el exterior, desde la calle, sino que entras a un pequeño patio desde el cual se accede a la Sinagoga. Los lunes cierran por descanso.

La Capilla de San Bartolomé es otro claro ejemplo de arquitectura mudéjar. Forma parte de la actual Facultad de Filosofía y Letras. Consultad el horario de visita porque tienen horario de verano y de invierno además del día de descanso.

Otro bonito rincón para visitar es el Zoco, que se accede por un estrecho pasillo que llega hasta un patio porticado de dos plantas en el que hay talleres artesanales de cuero, cerámica y plata.

Y si os hemos comentado la visita obligada por alguna de las calles de la Judería es por sus particulares peculiaridades: la Calle de las Flores, calle estrecha, con balcones enrejados y llenos de geranios. Desde aquí, al estar cerca de la Mezquita, no perdáis la oportunidad de hacer una foto a ésta calle y teniendo de fondo la torre de la Catedral. La calle del Pañuelo, calle muy famosa en Córdoba por su anchura, puesto que es la de un pañuelo de señora, de ahí su nombre. Esta calle termina en una mini plaza, con una fuente manando agua y llena de azahar. Está catalogada como una de las calles más estrechas del mundo!! Y si a lo comentado le añadís ir de tapeo por estas calles, tenéis la combinación perfecta para plantearse uno quedarse a vivir allí por un tiempo.

De obligada visita es ir a la Plaza de los Capuchinos para ver al Cristo de los Faroles  y una vez allí, entrar a la Iglesia del Santo Angel donde se pueden ver desde una reja, espectaculares tallas que procesionan en la Semana Santa cordobesa.

Desde aquí volviendo por la Calle Alfaros, encontraréis a vuestro paso los restos del Templo Romano o la Iglesia de San Pablo, donde reside la talla de Nuestra Señora de las Angustias, realizada por Juan de Mesa. Callejeando hasta llegar de nuevo a la Judería veréis, sobretodo iglesias y restos romanos, rincones singulares como la Plaza de las Tendillas.

En pocas palabras, lo mejor para ver Córdoba, un buen calzado y a caminar!!

Con respecto a la Mezquita, una vez allí, veréis que todo gira en torno a ella. Es el vestigio más importante y significativo del Califato de Córdoba, haciendo de ella, un edificio de gran majestuosidad. (Dentro de poco tendréis un artículo sobre la misma).

LOCALIZACIÓN: GOOGLE MAPS / STREET VIEW

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